Algunos dicen que el estilo es algo innato, se nace con ello y es difícil adquirirlo una vez has crecido. Al igual que el oído para la música, el talento para la pintura o una buena composición física suele pasar de padres a hijos, el don de saber diseñar una prenda y la capacidad de crear nuevas propuestas también puede transmitirse de generación en generación.
Hay marcas de moda que se heredan igual que una casa de campo o una joya de la bisabuela. Es el caso de Prada. Fue fundada en 1913 por Mario Prada y su hermano Martino, y al no estar interesado el hijo de Mario en el negocio, fue Luisa Prada la que tomó las riendas de la compañía cuando su padre se retiró. Hasta 1978, año en el que Miuccia, hija de Luisa, relevó a su madre en el puesto instaurando la marca como una de las casas de lujo más importantes y lanzando colecciones geniales temporada tras temporada. Quién habría imaginado que la nieta del fundador sería una de las creadoras más influyentes cien años después.
No hay comentarios:
Publicar un comentario